Las células que componen nuestro organismo se multiplican
constantemente de forma ordenada. Cuando este proceso normal
de multiplicación de células se realiza de forma
desordenada, se produce un tumor. Y cuando este crecimiento
celular se realiza de forma incontrolada y anormal, el resultado
es un tumor de carácter maligno, también llamado
cáncer.
El cáncer es, actualmente, la segunda causa de muerte
en la población mundial.
No se conocen todavía las causas y mecanismos biológicos
que permiten el desarrollo de la mayoria de los tumores, pero
sí el proceso básico del desarrollo de la enfermedad,
que, en síntesis, cabe dividirla en cuatro fases cronológicas
médicamente definidas como:
Atípia celular: Aparición de alteraciones
de distinto grado en las células que forman los tejidos.
Tumor canceroso: Crecimiento incontrolado de células
anormales.
Invasión: Penetración y enraizamiento
de la enfermedad en lo más profundo del órgano
afectado.
Metástasis: Propagación de células
anormales a cualquier parte del organismo, a través
de la sangre y del sistema linfático, que da lugar
a nuevos brotes de la enfermedad.
El cancer de la mujer puede abarcar cualquiera de los organos
del aparato genital: ovarios, cuerpo uterino, cuello uterino,
endometrio, vagina, vulva,etc. Por lo tanto los signos y sintomas
varian de acuerdo al organo o tejido donde se originan.
Un factor crítico en el desarrollo de la vasta mayoría
de los casos de cáncer cervical es la adquisición
de un virus que facilita el cambio del epitelio cervical normal
a uno displásico y, ultimadamente, tejido maligno.
El virus implicado en este proceso actualmente una familia
de virus conocido como virus de papiloma
humano (VPH). Se conocen de 70 a 80 variedades de este
vius, cada uno con diferente potencial de causar transformación
maligna. Un pequeño número de estas especies
virales parecen tener una fuerte predilección a la
malignidad. Estos virus se obtienen típicamente a través
del contacto sexual, haciendo el cáncer cervical un
tipo de enfermedad venérea en la opinión de
algunos. En los Estados Unidos se estima que cada año
ocurren de 2 a 3 millones de nuevos casos de infección
de VPH. Mediante el examen citológico se ha encontrado
que hasta un 3% de las mujeres en los Estados Unidos evidencian
signos de VPH en algún momento. Esto es evidencia de
la enorme propagación de esta enfermedad, potencialmente
devastadora.
El cáncer que se produce en los genitales femeninos
constituye un 25% de todos los padecidos por la mujer. Entre
estos, los más frecuentes se localizan en el cuello
y cuerpo uterino, seguidos de los localizados en el ovario
y, con menor frecuencia, los ubicados en la vulva y vagina.
Cáncer Cervical o de Cuello Uterino
El
cáncer cervical es el tercer tipo de cáncer
más común en las mujeres. Aproximadamente de
2 a 3% de todas las mujeres mayores de 40 años manifiesta
una forma de cáncer cervical. Varias cepas del papilomavirus
humano (VPH), una infección transmitida sexualmente,
son responsables de al menos el 95 porciento de los casos
de cáncer cervical.
Al ser expuestas al VPH, la respuesta del sistema inmune
en muchas mujeres previene que el virus haga daño.
En un pequeño grupo de mujeres el virus sobrevive por
años y luego eventualmente convierte las células
de la superficie cervical en células cancerosas. El
cáncer cervical ocurre mayormente entre los 30 y los
55 años.
La
neoplasia intraepitelial cervical (NIC) se refiere a la presencia
de células anormales en la superficie del cuello uterino.
El examen de Papanicolaou y la colposcopia son dos de los
procedimientos que se efectúan para monitorizar las
células y la apariencia del cuello uterino.
Gracias en gran parte al monitoreo mediante la técnica
del Papanicolau, el indice de mortalidad por cáncer
cervical se ha reducido en un 70 porciento desde la década
de 1940. Aun así, cada año un estimado de 12,800
mujeres solo en los Estados Unidos descubren que tienen un
cáncer cervical invasivo, y aproximadamente 4,800 mueren
por dicha afección.
Cáncer Ovárico
El cáncer de ovario es considerado muy peligroso porque
los ovarios están muy cerca de muchos órganos
abdominales, por lo que el riesgo de metástasis es
alto.
Cáncer Vulvar
Dolor Vulvar y Diganósticos
El dolor vulvar es un síntoma común que afecta
a muchos mujeres de todas las edades, razas y antecedentes.
Hay muchas causas de dolor vulvar, y estas pueden incluir
infecciones activas de la piel, irritación por agentes
externos tales como antisépticos, y enfermedades de
la piel específicas de la vulva. Cuando se presenta
dolor vulvar, lo mejor es consultar a un médico que
entienda las diferentes causas del dolor vulvar, de manera
que el o ella pueda recetar el tratamiento apropiado basado
en el diagnóstico correcto. En la mayoría de
los casos cuando esto ocurre, los síntomas ceden. Empero,
¿que hacer cuando el médico no puede encontrar
nada durante el exámen? ¿Cuando todas las investigaciones
son normales? ¿Cuando el tratamiento no resulta?
Vulvodinia, Vestibulitis Vulvar y Dolor Vulvar
La vulvodinia es un término médico reconocido,
usado para describir a mujeres con dolor vulvar inexplicado.
Está definida como una molestia o dolor vulvar de larga
duración, caracterizada por ardor, punzadas, irritación
o resequedad. Debe ser diganosticada por un doctor familiarizado
con la condición, el cual debe descartar otras causas
de dolor vulvar.
La vestibulitis vulvar es un subgrupo de mujeres con vulvodinia,
quienes sienten mayormente dolor al tocar la entrada de la
vagina. Esto ocurre comunmente durante el sexo o la inserción
de tampones.
Tanto la vulvodinia como la vestibulitis vulvar son condiciones
físicas reales, y pueden causas molestias considerables
a la vida de quienes afectan. Los tratamientos disponibles
varian de médico a médico y no hay una única
cura efectiva. El dolor que sienten las mujeres es individual
y diferentes tratamientos pueden ayudar a distintas mujeres.
Es tal la magnitud en que se maldiagnostica esta cuasi desconocida
condición, que un grupo de doctores han recientemente
formado un grupo destinado a coordinar la investigación
de las enfermedades vulvares en general.
¿Es posible evitar el cáncer?
La respuesta es Sí.
El conocimiento de los diversos factores de riesgo junto
con el diagnóstico de los órganos accesibles
(mama, útero, vagina y vulva ) permiten establecer
un tratamiento adecuado antes de la aparición del cáncer
propiamente dicho, es decir, antes de que éste invade
o metastatice.
Es fundamental, por tanto, diagnosticar precózmente
el cáncer, es decir, diagnosticarlo en sus primeras
etapas. Desgraciadamente, la falta de síntomas o molestias
en esos estadíos precoces hace que la mayoría
de las mujeres no acudan a consulta médica, por eso,
queremos hacer especial énfasis en la necesidad que
tiene toda mujer, desde que comienza a tener relaciones sexuales,
o a partir de los 25 años, aunque no las tenga, de
hacerse un examen ginecológico completo anualmente.
Síntomas o Signos de Alarma
No nos parece correcto dar una relación de signos
de alarma ya que, la mayoria de los síntomas, no son
exclusivos de la enfermedad cancerosa y, por tanto, pueden
inducir a falsa alarma. Sin embargo, a título preventivo,
creemos que es importante acudir al médico siempre
que:
Tenga pérdidas sanguíneas fuera de la menstruación.
Observe un aumento del volumen del abdomen.
Sienta molestias o peso persistente en una zona determinada
del bajo vientre.
Tenga flujo sanguinolento o simplemente rosado.
Detecte molestias vulvares en forma de úlcera,
nódulo, prurito o quemazón persistente.
La cervicitis es una inflamación del
cuello uterino que por lo general se presenta como consecuencia
de infecciones pero también de exposición a
químicos o por la presencia de un cuerpo extraño.